Reino Visigodo

lunes, 26 de junio de 2006

La svastica y simbología solar en la península ibérica.

La Península no iba a quedar al margen de estas creencias y simbología propias de los indoeuropeos que se habían extendido por toda Europa. En este sentido, E. Cabré afirma: "Por consiguiente, podría suponerse con verosimilitud que también los pueblos prerromanos de la península Ibérica habrían profesado el culto al Sol y justificado tanto por el origen centro-europeo de muchos pueblos peninsulares de la Edad del Hierro"
Los primeros testimonios de simbología solar en nuestro territorio se remontan ala Edad del Bronce. Así, en el Museo Arqueológico Provincial de Oviedo, se conservan unos discos áureos decorados con círculos concéntricos y con una cruz en su interior (de la misma forma en que la rueda solar aparece en el rupestre escandinavo). Estos discos fueron estudiados por E. McWhite, el cual los relacionó con el ámbito irlandés y con especímenes semejantes encontrados en Portugal.
Sin embargo, otros autores no piensan en un origen irlandés sino que los asocian al gran mito solar que se expande durante la Edad del Bronce por la zona atlántica desde Escandinavia hasta Portugal. Otros testimonios de este período son los grabados del santuario solar de Cabrojo (Santander), el disco solar que aparece en la cueva de Los Hoyos (Santander) y sobre todo, los grabados rupestres de Galicia.
Con la llegada de las diferentes oleadas de pueblos célticos portadores del hierro (desde el 1100 a.C.) se produce una mayor difusión de las creencias solares, y con ello una manifestación de estos temas en el arte de los pueblos peninsulares. Ya a principios del siglo XX Dechelette señalaba como objetos que pudieran testimoniar este culto a las fíbulas de caballo y el conocido bronce con caballo-rueda solar de Calaceite. Posteriormente en la cultura céltica de Las Cogotas (Ávila), la cerámica encontrada ostenta en su decoración temas solares, incisos o estampillados. En la misma necrópolis de Las Cogotas aparecieron unas plaquitas de hierro recortado con ornamentación de tema solar, como svásticas, ruedas solares e incluso la barca solar escandinava. Los mismos temas de la barca ritual y las aves acuáticas aparecen entre los vácceos (antiguos pobladores de la actual provincia de Valladolid), y que han sido estudiados por F. Wattenberg.
Singular importancia tenían entre los pueblos celtas sus armas de hierro, en las que se sustentaban su supervivencia y su preeminencia sobre otros pueblos. La espada, el arma indoeuropea por excelencia, estaba íntimamente ligada alas creencias hiperbóreas y solares. Cabré ha señalado que las vainas de las espadas célticas de la 2ª Edad del Hierro (Período de La Téne, que va desde el 500 a.C. hasta la romanización) representan en su totalidad una barca ritual, por lo cual aparece representada en ellas el agua (zigzag u ondas serpenteantes, al igual que en los cuchillos del Bronce Nórdico) y el disco solar. Cabré da la siguiente interpretación: "Dentro de esta barca simbólica viajaba la espada, arma portadora de la muerte, que debe ser guiada en su manejo certeramente por el dios solar, tan repetidamente representado en ella, para que a la vez sea talismán protector del guerrero que la usaba"



Las creencias solares permanecerían entre los pueblos de origen europeo hasta la llegada de los romanos. Así, entre los celtíberos de Numáncia (cerca de la actual Soria) vemos a través de sus cerámicas y trompetas de guerra que le culto solar seguía vivo entre ellos por las numerosísimas representaciones de la cruz gamada (asociado al tema del caballo) que nos han legado sobre ellas. La cruz gamada. Aparte de símbolo religioso, parecía tener entre los numantinos un carácter emblemático de su ciudad, puesto que no aparece con tanta profusión en otras ciudades y asentamientos celtíberos. F. Wattenberg, entre otros, estudió los diferentes estilos de las cerámicas numantinas y los fechó en un período que va desde el 320 al 123 a.C. en que la ciudad sucumbe heroicamente tras largas guerras con Roma.
Otra zona muy influida por los mitos solares, debido a los asentamientos céltico - indoeuropeos, es todo el norte peninsular desde Galicia a los Pirineos. Dentro del ámbito gallego aparecen profusamente el triskele y el tetraskele. Ejemplares notables son el collar y la diadema áureos encontrados en el Castro de Elviña (A Coruña) en los que podemos apreciar en su decoración la reproducción de la svástica de lados curvos, tan frecuente en esta región.
En Cantabria el culto al Sol está atestiguado por los restos arqueológicos que han llegado hasta nosotros y que se encuentran en su mayor parte en el Museo Provincial de Prehistoria de Santander: Las dos estelas discoideas gigantes de Lombera tienen grabadas sendas svásticas de cinco brazos curvos a modo de rayos solares y en la estela de Zurita se puede ver una cruz gamada muy desgastada por la erosión sobre uno de los escudos de los guerreros que aprecen en ella. También son numerosísimas las svásticas que aparecen sobre las estelas funerarias cantabro - romanas y en toda la epigrafía cántabra en forma de cruz gamada, o simplificada ésta en forma de simple cruz. Otros testimonios son los restos cerámicos aparecidos en el castro cántabro de Celada Marlantes, entre los que hay uno que lleva pintada una cruz gamada que según sus descubridores, sería de tradición celtibérica.
Referido a Cantabria, es de señalar, que tras el sometimiento de la región, los romanos adoptaron de aquel pueblo la simbología solar de cruces gamadas y símbolos lunares de los cántabros como lábaro legionario, y que sería conocido como "Cantaber". Antes de Constantino se le escogería como enseña o estandarte de la bandera imperial, figurando sobre la misma la significación SPQR; que en tiempos de Constantino fue suprimida imprimiéndose el anagrama XP y la cruz de Cristo.
De todas formas no se puede olvidar que los primitivos pueblos itálicos ya conocían la cruz gamada: En las urnas con forma de cabaña que Giacomo Boni encontró en 1903 en el Foro Romano (anteriores al año 753 a.C.) conservaban una decoración de laberintos y svásticas que, dicho investigador, interpretó como destinadas a distraer a los espíritus malignos e impedir que molestasen a los habitantes de las cabañas. Un testimonio muy posterior de su utilización entre los romanos es el escudo de legionario encontrado en Dura Europos (Siria), que puede fecharse en el siglo III d.C., y que en su decoración exhibe cuatro cruces gamadas en rojo.

Comentarios

Añadir un comentario
  • Fecha: viernes, 18 de abril de 2008
  •  | 
  • Hora: 17:54

Autor: Titoo

mui bueno la verdad mui interesante... muchas gracias.

ya loo lei como 24 veces... tendria q ser una lectura obligatoria en todas las escuelas... desde ya muchas gracias...

besos en la cola.. Titoo