sábado, 05 de mayo de 2007
Barcos Vikingos
Es de suponer que otro factor importante de la superioridad táctica de los vikingos fuera el arte escandinavo de la construcción naval. Un conocido arqueólogo sueco afirma que las naves vikingas son las únicas embarcaciones de altura y, a la vez, de desembarque que jamás hayan estado a disposición de fuerzas invasoras. Aunque sea una exageración, esta afirmación encierra mucho del secreto de la superioridad militar de los vikingos. Abundantes referencias de ataques normandos apoyan esta tesis. El factor sorpresa era importante. La táctica consistía en rápidos asaltos por mar con naves ligeras que no necesitaban puerto y, por tanto, capaces de acercarse a los lugares menos pensados de la costa, y retiradas, igualmente rápidas, antes de que los defensores consiguieran reunir sus fuerzas.
Parecer ser que existía una especie de división de zonas de influencia entre los vikingos daneses, suecos y noruegos, si bien guerreros de las tres naciones participaron en las grandes expediciones emprendidas por caudillos famosos. Los suecos solían partir hacia el este, y ejercían el control de las vías fluviales de Rusia y, con ello, el de las rutas comerciales de Oriente. Los numerosos hallazgos, en Suecia, de monedas de plata árabes atestiguan una intensa actividad comercial. Los vikingos daneses realizaban incursiones por el sur: Frisia, el reino franco, Inglaterra meridional. Por su parte, los noruegos se dirigían al oeste y noroeste: Inglaterra septentrional, Escocia, Irlanda y los archipiélagos del mar del Norte.
Las embarcaciones no eran sólo necesarias para las expediciones de conquista y los viajes de comercio, sino también para llevar a cabo una afortunada colonización: familias enteras, con todas sus pertenencias y animales domésticos a bordo, zarpaban para tomar posesión de nuevas tierras. La travesía del Atlántico Norte hasta las islas del mar del Norte, Islandia y Groenlandia, demuestra que los constructores navales de la era vikinga no sólo sabían construir barcos veloces para incursiones en el litoral del mar del Norte, sino también embarcaciones muy aptas para la navegación. La colonización se iniciaba cuando los navegantes descubrían nuevas tierras o regresaban de viajes de comercio o expediciones de saqueo y describían los lugares visitados.
Al parecer, en algunas zonas los antiguos pobladores fueron expulsados; en otras (por ejemplo, en Inglaterra septentrional), los invasores escandinavos se dedicaron a la ganadería, aprovechando otras regiones del país distintas que las de la población invadida, que cultivaba cereales.
Los escandinavos arribados a Islandia y Groenlandia pisaron tierra virgen. Tal vez en Islandia hubiera algunos monjes irlandeses, "emigrados porque no querían vivir con gentes paganas". Las zonas de Groenlandia colonizadas estaban, al parecer, deshabitadas a la llegada de los normandos.
La historia escrita de los vikingos es obra, principalmente, de autores de Europa occidental, nada afectos a los hombres del norte, y no cabe duda apenas de que nos presentan sus peores aspectos. Las excavaciones arqueológicas efectuadas en Escandinavia y el extranjero ofrecen una imagen mucho más matizada. Se han descubierto plantas de casas de granjas y mercados donde objetos perdidos y destrozados nos hablan de una simple vida cotidiana. Se han encontrado vestigios de la extracción de hierro en las regiones montañosas, donde los minerales de zonas pantanosas y los frondosos bosques formaban la base de una industria floreciente. También se han hallado y estudiado canteras de donde se extraía la esteatita para hacer ollas y excelentes piedras de afilar. En casos afortunados, se han descubierto vestigios de antiguos terrenos de labranza en zonas que no han sido cultivadas posteriormente, de modo que podemos ver montones de piedras dejados tras laboriosa roturación de tierra cultivable. Excavaciones cuidadosas dejan ver los surcos del arado del antiguo labrador escandinavo.
Parecer ser que existía una especie de división de zonas de influencia entre los vikingos daneses, suecos y noruegos, si bien guerreros de las tres naciones participaron en las grandes expediciones emprendidas por caudillos famosos. Los suecos solían partir hacia el este, y ejercían el control de las vías fluviales de Rusia y, con ello, el de las rutas comerciales de Oriente. Los numerosos hallazgos, en Suecia, de monedas de plata árabes atestiguan una intensa actividad comercial. Los vikingos daneses realizaban incursiones por el sur: Frisia, el reino franco, Inglaterra meridional. Por su parte, los noruegos se dirigían al oeste y noroeste: Inglaterra septentrional, Escocia, Irlanda y los archipiélagos del mar del Norte.
Las embarcaciones no eran sólo necesarias para las expediciones de conquista y los viajes de comercio, sino también para llevar a cabo una afortunada colonización: familias enteras, con todas sus pertenencias y animales domésticos a bordo, zarpaban para tomar posesión de nuevas tierras. La travesía del Atlántico Norte hasta las islas del mar del Norte, Islandia y Groenlandia, demuestra que los constructores navales de la era vikinga no sólo sabían construir barcos veloces para incursiones en el litoral del mar del Norte, sino también embarcaciones muy aptas para la navegación. La colonización se iniciaba cuando los navegantes descubrían nuevas tierras o regresaban de viajes de comercio o expediciones de saqueo y describían los lugares visitados.
Al parecer, en algunas zonas los antiguos pobladores fueron expulsados; en otras (por ejemplo, en Inglaterra septentrional), los invasores escandinavos se dedicaron a la ganadería, aprovechando otras regiones del país distintas que las de la población invadida, que cultivaba cereales.
Los escandinavos arribados a Islandia y Groenlandia pisaron tierra virgen. Tal vez en Islandia hubiera algunos monjes irlandeses, "emigrados porque no querían vivir con gentes paganas". Las zonas de Groenlandia colonizadas estaban, al parecer, deshabitadas a la llegada de los normandos.
La historia escrita de los vikingos es obra, principalmente, de autores de Europa occidental, nada afectos a los hombres del norte, y no cabe duda apenas de que nos presentan sus peores aspectos. Las excavaciones arqueológicas efectuadas en Escandinavia y el extranjero ofrecen una imagen mucho más matizada. Se han descubierto plantas de casas de granjas y mercados donde objetos perdidos y destrozados nos hablan de una simple vida cotidiana. Se han encontrado vestigios de la extracción de hierro en las regiones montañosas, donde los minerales de zonas pantanosas y los frondosos bosques formaban la base de una industria floreciente. También se han hallado y estudiado canteras de donde se extraía la esteatita para hacer ollas y excelentes piedras de afilar. En casos afortunados, se han descubierto vestigios de antiguos terrenos de labranza en zonas que no han sido cultivadas posteriormente, de modo que podemos ver montones de piedras dejados tras laboriosa roturación de tierra cultivable. Excavaciones cuidadosas dejan ver los surcos del arado del antiguo labrador escandinavo.
