Reino Visigodo

sábado, 05 de mayo de 2007

Cultos iberos

Ninguna fuente de las conservadas alude a la religión ibera, que es conocida sólo a través del material suministrado por la Arqueología.

El único mito conocido de los pueblos de España se refiere al Sur de la Península; es semejante a otros, como el de Semíramis, Zoroastro, Ciro 11 el Grande, Rómulo, etc.; el protagonista, Habis, como Saturno, enseña la agricultura, legisla y al fin se convierte en dios.

Varias son las representaciones de deidades iberas, masculinas o femeninas, protectoras de la vida en sus más variados aspectos. En este grupo hay que incluir: las diosas aladas pintadas en la cerámica de Elche (Alicante), alguna de ellas entre caballos, versión indígena de la Tanit púnica, diosa llamada Erythea por Eforo y Filistides, Aphrodisias por Timeo y Sileno e luno por los indígenas; la diosa alada y con paloma de los zarcillos de Santiago de la Espada (Jaén), que representa una potnia theron; diosa de una tumba de El Cigarralejo (Murcia), muy semejante a la de Santiago de la Espada; despotes hippon de Sagunto (Valencia), Mogón (Jaén), Balones (Alicante), Villaricos (Almería), y Llano de Nuestra Señora de la Consolación; paredras de la gran diosa de la fecundidad, documentados en Etruria, Chipre y Samos; genio icthyphálico de un vaso de Liria (Valencia), al que se le ofrece una paloma; dios sobre la pátera de Tivisa (Tarragona), entronizado en una escena de culto, entre genios alados (la única prueba de su existencia en la religión ibera), diversos animales, lobo y lince, y temas de caza, con sentido funerario. Junto a estos dioses cabe mencionar a la Artemis Efesia, venerada entre los iberos. de las proximidades de Ampurias (Gerona). Todas estas representaciones de dioses se encuentran en la costa mediterránea.

Del centro de España proceden los tres bronces del castro del Barrueco (Salamanca), que representan una diosa tetráptera, con el disco solar sobre el vientre, rodeada de flores de loto, que obedecen a prototipos orientales, como la diosa tallada en un marfil recogido en el Fuerte de Salmanasar, en Nimrud, y el dios alado, con cara de pájaro y el disco solar sobre su cabeza, de Karatepe, y de las monedas de Biblos y Malos. El bronce de Sevilla representa una diosa con el peinado de Hathor, flores de loto estilizadas en las manos, entre patos, posible versión indígena de Ashtart Las imágenes de Ashtart sobre un caldero de Cástulo (Jaén) están acompañadas de caballos; hay una Ashtart de Sevilla; y la Ashtart entronizada entre esfinges, con un recipiente sobre las piernas y los pechos perforados, recogida en una tumba de la necrópolis de Galera (Granada). También se pueden incluir por su significación original los árboles de la vida pintados sobre la cerámica de Azaila ;los genios telúricos de esta ciudad; la danza, muy posiblemente sagrada, de un vaso de Elche; y los signos de la gran diosa de la fecundidad sobre las cerámicas ibéricas.

Animales sagrados. Un texto de Diodoro atestigua que las vacas descendientes de las que Herakles regaló al reyezuelo indígena Gerion son animales sagrados. La confirmación arqueológica de un posible culto taurino son: los bronces votivos con escenas de sacrificio del Inst. de Valencia de Don Juan (Madrid), del carrito de Costa Figueira (Portugal), y de Castelo de Moreira (Bajo Miño); los depósitos de huesos de bóvidos encontrados en las cercanías de Numancia (Soria) y de algunos castros del Noroeste hispánico; los llamados «verracos»; las pinturas de Numancia que representan toros y danzas; las cabezas bovinas de Costig (Baleares); prótomos de toro y demás representaciones de ellos, en metal, barro y piedra, hallados en las Baleares, Azaila, Numancia, Porcuna (Sevilla), Balazote (Albacefé);Iy los toros mitrados de Rojales (Alicante), etc.; mangos de, puñales votivos con representaciones bovinas procedentes de la meseta y conservados en el Museo Arqueológico Nac. de Madrid, y el bronce del Museo Etnológico de Lisboa. Se trata de un culto vinculado con la fecundidad del ganado
El ciervo era un animal sagrado entre los lusitanos, según se desprende de las fuentes referentes a la cierva regalada a Sertorio, por un lusitano de cuyo análisis se deduce: a) que era un animal sagrado para los lusitanos; b) que se asimilaba a la Diana romana; C) que su culto era oracular; d) y que era en ciertos casos un oráculo onírico. Las informaciones arqueológicas de este culto son: el vaso piriforme con cabeza de ciervo de la colección Calzadilla de Badajoz; los bronces con representaciones de este animal del British Museum, de la Colección Calzadilla, de la Codosera (Badajoz) del Museo de Coruche (Portugal); las estelas del Museo Etnológico de Lisboa, y de Rabanales (Zamora); y la escultura de Caudete (Albacete). En la España antigua hubo disfraces de carácter mágico confeccionados con pieles de ciervos y de otros animales, relacionados posiblemente con su culto. De ellos quedan huellas en la cerámica hispana en representaciones de hombres con cabeza de ciervos, como en la hallada en Bronchales (Teruel).

Santuarios ibéricos. El del Cigarralejos estaba consagrado a una diosa protectora de los caballos. Sé conoce el santuario, propiamente dicho, y gran cantidad de exvotos de caballos, en piedra. Los restantes santuarios ibéricos son: Cerro de los Santos (Albacete), con figuras de tamaño monumental en piedra de oferentes, como en el próximo del Llano de Nuestra Señora de la Consolación (Albacete); Alcoy (Alicante), con exvotos en barro, de influencia semita; Collado de los jardines; Castellar de Santisteban (Jaén) y Eremitorio de Nuestra Señora de la Luz (Murcia) con exvotos pequeños, en bronce. Los exvotos no representan dioses; en cambio, algunos, posiblemente, a sacerdotes; pero no parece que hubiera un sacerdocio organizado. Los sacerdotes serían los encargados de limpiar los templos, cuya función sería similar a la de los tesauroi griegos, es decir, servirían de almacén de exvotos, que periódicamente se depositarían en grietas o grutas de las proximidades. Los devotos actuaban directamente ante los númenes, no por intermedio de los sacerdotes, sino depositando personalmente el exvoto o la ofrenda en el santuario. La situación de los lugares sagrados se fijaba en parajes particularmente favorables a la manifestación de lo sagrado
La religión ibérica desconocía seguramente en los santuarios el sacrificio de víctimas, salvo de palomas. No han aparecido huellas de sacrificios, ni restos de altares, ni depósitos con los restos de las víctimas. Había ofrendas de frutos de la tierra; tal vez de panes, palomas y libaciones de hidromiel, aceite, etc. En algunos santuarios predomina un tipo determinado de ofrenda. Así en el Cerro de los Santos sólo se han recogido exvotos que representan libaciones, tanto de hombres, como de hombres y mujeres, y ofrendas. La ofrenda más corriente sería el exvoto, en el que el devoto trataba de perpetuar su figura ante el numen. Posiblemente, en los santuarios ibéricos había danzas y canciones acompañadas de plantas. Del hecho de que tres santuarios estuvieran situados junto a manantiales parece deducirse que en la religión ibérica, al igual que en la sarda y beréber, las aguas representaban un papel importante. Probablemente, el agua era un medio terapéutico y mágico al mismo tiempo Los santuarios estarían consagrados a númenes locales; lo verdaderamente importante para el ibero. no era su imagen, sino la función que desempeñan. En este sentido, los exvotos que representan partes del cuerpo humano son de capital importancia, pues gracias a ellos se conoce la función bienhechora de estos númenes.

La religión ibera parece de un gran pragmatismo; el ibero. busca en el culto una utilidad práctica. La religión ibera estaría, en cuanto al concepto de la divinidad, muy próxima a la romana y etrusca primitiva, y a la beréber, en la que numerosos textos y documentos prueban un culto a o en las montañas, las aguas y los árboles; se trata de una expresión frecuente del sentido de lo sagrado. La existencia de estos genios con carácter benéfico, de númenes de la fecundidad y de la vegetación, está ya atestiguada en el Neolítico: pinturas de Minetada y Cueva de los Letreros

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